¡Hola! Somos Belén y Federico, tenemos un hijo de 3 años y nuestro mundo barefoot comenzó cuando nació nuestro niño.
Desde bebé lo dejamos descalzo, o en medias en caso de mucho frío, pero cuando empezó a dar sus primeros pasos apareció la pregunta: ¿Qué le ponemos?
Al principio seguía yendo descalzo a todos lados, hasta que dos meses después de dar sus buenos pasos, lo llevamos descalzo a una plaza y nos encontramos con que el piso estaba lleno de vidrios! Empezar a imaginar su pie apretado en un calzado, sin poder mover sus dedos libremenete, sin poder flexionar sus pies como le plazca, todo lo veíamos negativo. Otro tema es que si bien tenía un año y medio, su pie medía como un niño mucho más grande, por lo que no encontrábamos opciones respetuosas en el mercado. Lo que era flexible, en la punta era súper angosto. Lo que era más o menos ancho, estaba confeccionado con un material súper duro. Y así caímos en comprarle zapatillas "comunes".
Ni bien llegábamos a casa se descalzaba, y ver sus piecitos marcados, dedos apretados, no podíamos no hacer nada.
Pasaron algunos meses y seguíamos buscando opciones, hasta que apareció el "calzado barefoot".
Días y días de investigación, de tratar de pensar si era lo correcto, porque ¿Por qué sería tan bueno? ¿Dónde está la trampa?
Hasta que un día no pudimos más y le compramos su primer par barefoot.
UN VIAJE DE IDA.
Lo vimos tan cómodo, tan amable el calzado con su pie. ¡El calzado realmente tenía forma de pie!
Luego de observarlo un tiempo pensamos ¿cómo sigue esto? Porque no podía terminar ahí. Como familia estábamos haciendo un cambio, y caímos mamá y papá en comprarnos nuestro primer par barefoot.
OTRO VIAJE DE IDA.
Verlo en nuestro hijo era espectacular, vivirlo con nuestros propios pies, fue impresionante. Sentir realmente la diferencia de tener los pies apretados a que estén cómodos dentro de un calzado. Poder sentir con la planta del pie todo lo que pisamos. Flexionar los pies cuando lo necesitábamos sin restricción. Cómo nos mejoró la forma en que caminamos, nuestra postura, los dolores de espalda (que con un niño en sus primeros años es bastante común que los tengamos).
Sentimos esos beneficios y muchos más en carne propia, por lo que decidimos que como familia teníamos la responsabilidad de traer a Rosario la opción barefoot. El calzado que respeta la forma natural del pie, acompaña el desarrollo del mismo y permite movernos con libertad, beneficiando nuestra salud integral.
Porque creemos que el calzado hace la diferencia, te invitamos a probar este cambio de calzado, para que sientas como cambia tu vida, DE LOS PIES A LA CABEZA.
