Los pies son la base de nuestro andar, y como elegimos pisar, es como elegimos cuidar la salud de nuestro cuerpo.

El calzado barefoot, también llamado respetuoso o minimalista, imita la sensación de andar descalzos.

Entonces, ¿por qué no andamos descalzxs y ya? Sería lo ideal. Lo real es que en la ciudad nos encontramos con distintas cosas en los suelos que no nos permiten andar sin calzado. Desde un piso muy caliente por el asfalto, a vidrios en los parques y plazas.

El calzado barefoot, por su suela fina y flexible nos brinda una libertad necesaria con la protección suficiente.

Al usar calzado barefoot nuestros pies y piernas se fortalecen de manera que notamos mejoras a nivel general en nuestro cuerpo. Pisamos de una manera más natural, mejorando nuestra alineación y equilirio corporal.

En una mayor conexión con el suelo que pisamos, se desarrolla mejor la propiocepción, que es lo que nos permite sentir la ubicación, el movimiento y las acciones de todo nuestro cuerpo. Esto nos permite evitar caídas y posibles lesiones.

Además, por ser un calzado con la forma real de nuestro pie, nos aporta libertad en el movimiento de los dedos, evitando así la deformación y la presión que sentimos con el calzado tradicional.

Algunos problemas que se pueden evitar al usar calzado barefoot, son: callos, inclinación de los huesos del metatarso (juanetes), dedos en garra, dedos encimados, uñas deformadas, uñas encarnadas, sudoración excesiva, entre otros.

 

Animate a una pisada más natural y a cuidar tu salud,
DE LOS PIES A LA CABEZA.